16.10.05

Postales de Capitolio

Al mediodía los vendedores informales almuerzan utilizando como mesa de comedor la acera. En la tarde juegan dominó y tienen un club de admiradores. Algunos niños corretean entre cajas, son su parque de diversiones.

Allí, hace unos meses, un hombre defecaba en una esquina. La gente pasaba sin inmutarse.

El país de los equivocados


En medio del río de gente que iba hacia el metro, destacaba un señor ensangrentado. Su cabello, su rostro, su cuello. Corrían líneas de sangre por todas partes. La camisa ya estaba empapada. Iba rápido, con la fachada de la cara dura, como para no sentir vergüenza. No pude hablarle. Sólo pude pararme y respirar y mirar a mi alrededor y notar que para todos era un estado natural ver a un señor ensangrentado a las 9 de la mañana en plena avenida Baralt.

El país de los equivocados


¿Le gustan las postales?

Disfrútelas.

No le cuesta ningún esfuerzo.


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Habrá quién diga "es que somos muy pobres".

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Habrá quién diga "hay que hacer algo".

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Comenzamos a posar para esas postales, cuando nos limitamos a exclamar:

¡Con tantos buhoneros ya no se puede caminar por la calle! ¡más del 50% de los trabajadores están en la economía informal! ¡El “rebusque” se convirtió en forma de vida!


Venescopio recoge el panorama estadístico que da origen a las postales de la Avenida Baralt y Metro Capitolio: El trabajador por cuenta propia.

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No tendría que ser así. Buhonero y marginal no son sinónimos.

Buhonero es trabajador y microempresario.

La desidia de los responsables de la políticas públicas los volvió marginales.

Y lo volvió marginal a usted, que sólo mira las postales.

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"Hay que hacer algo".

Por ejemplo:

Reformalización del empleo y la economía

* Incluir a los buhoneros en el sistema nacional de seguridad social.

* Fomentar convenios de comercialización entre micro-empresas productoras y buhoneros.

* Complementar con el cumplimiento de normas de urbanismo y zonificación comercial.


15 comentarios:

Martha Beatriz dijo...

Bueno Iria, la verdad es solo asunto de regulación: aqui en los Estados Unidos soy buhonera de manera oficial: vendo artesanías venezolanas y para poder pararme en la calle con mi carro y exhibirlas necesito un permiso de la municipalidad que por supuesto cuesta, asi como debo declarar impuestos mensualmente. Al registrarme tengo una lista de zonas que no permiten esta actividad, asi como he aprendido con el tiempo regulaciones orientadas a no ofender a los vecinos ni a los otros comercios. Vender comida como en Caracas, ni hablar y se tiene la protección que hace de cualquier trabajo un trabajo digno. Porqué en Venezuela todo esto es tan difícil?

luigino dijo...

Son muchas las razones, entre ellas que la polícia es muy fácil de corromper. Qué pasaría si te pararas en una de esas zonas prohibidas, un policía te fuera a multar y tú le dijeras "oye vale, y si te doy XXXXX dolares y lo dejamos así?"

Silmariat, "El Antiguo Hechicero" dijo...

Venezuela se podría definir mediante una frase: “Para qué hacer las cosas fáciles, si se pueden hacer difíciles”

Kira dijo...

Creo que la Maga se refería más en su post a la pérdida de calidad humana de la gente con el semejante... La raíz de muchos de nuestros problemas es la progresiva insensibilización que se tiene ante la desgracia o carencia del otro que se proyecta en las layes, nuestro comportamiento ciudadano, el de los políticos, y en todo nivel de la vida del país... ¿por qué no tenemos mejores sistemas de salud o por qué la economía informal no es formalizada, por qué no se atiende a la infanca abandonada o a la vejez abandonada...? estas situaciones no son más que proyección de esa progresiva insensibilización...

Creo que además a nosotros nos parece bien desde la comodidad de nuestras propias circunstancias que todo se ponga bajo reglas pero quizás golpear al buhonero con regulaciones, pago de permisos e impuestos no sería tan bienvenido por él, y eso por supuesto que afectaría votos y popularidad electoral a los políticos que intentaran hacerlo...

En principio estaría de acuerdo en que se hiciera algo para formalizar la informalidad del trabajo, aunque ello me parece que no le otorga mayor dignidad porque igual considero que todo trabajo es digno. Sin embargo, pondría en claro ciertas reglas de convivencia con otros comerciantes, con peatones, con municipalidades, etc...

Pero antes de que se haga nada creo que habría que aupar a los buhoneros a organizarse y por medio de un consenso con las autoridades, vecinos y comerciantes decidir con las autoridades cómo se van a regular las cosas y cuáles serán las reglas de convivencia... En una sociedad más informada y con mayores necesidades de decisiones tomadas democráticamente establecer medidas como estas que afecten a un gran procentaje de gente no pueden ser hechas sin consulta... y esa es la parte más difícil en una sociedad como la nuestra donde la tendencia es hacia un mayor autoritarismo en la manera de establecer las relaciones con los demás.

Martha Beatriz dijo...

Por supuesto que uno no quiere pagar por realizar un trabajo asociado, digamos a la condición "marginal", como dice el post, pero cuando el ciudadano que lo realiza, se le enseñe la necesidad de respetar el espacio del otro ( quien sea que sea este otro) la buhonería será aceptada y no una imposición, como en estos momentos es allá. Lo que dices Luigino, solo se evitará con refuerzos, con entes externos regulando e imponiendo las normas (digamos el SENIAT o las municipalidades).

IP dijo...

Antenoche me fui a dormir con las imágenes de las postales de la Maga.

Anoche me fui a dormir con la idea de que quizás tienen razón quienes indican que uno de los más graves problemas de Venezuela es el autoritarismo.

Las primeras respuestas apuntaron a "la ley y el orden".

Hay que obligar a los buhoneros a trabajar en determinadas zonas y la policía debe encargarse de hacerlos cumplir con esa obligación.

Ellos son 30% de la población económicamente activa del país. No les damos acceso a ningún beneficio social. Les mandamos a la policía, los matraqueamos y les robamos su mercancía.
Y después nos indignamos porque ellos no hacen nada para beneficiarnos a nosotros. Ellos no mantienen limpias nuestras calles, ellos no actúan para controlar a los atracadores, ellos no ayudan al prójimo necesitado.

De acuerdo, Kira. A mí también me impresiona la insensibilidad. La nuestra.

Nuestra arrogancia al pretender que ese 30% de la población venezolano contribuya a nuestro bienestar. Y nosotros a cambio le vamos a mandar a la policía para que los vigile, porque buhonero es delincuente potencial, incluso si se comprueba que no ha cometido ningún delito.

El problema no empezará a solucionarse hasta que no entendamos (nosotros la clase media que opina y vota; los políticos profesionales que legislan y gobiernan) que si no le reconocemos derechos sociales y económicos a ese 30% de la población del país, no podemos aspirar a exigirles el cumplimiento de deberes.


Si el Estado y los ciudadanos privilegiados tratan con autoritarismo y violencia a 30% de la población del país. No nos extrañemos de que ellos se defiendan. Y se vuelvan insensibles a nuestros valores.

Taten de imaginar un país en cual esa gente tenga derechos.

No el país de soldados y policías que tenemos ahora.

A mí me gustaría más el país de los derechos. Y nadie me lo va regalar.

Kira dijo...

Por supuesto que es gracias a la insensibilidad de todos. Pero cada quien tiende a sumergirse en su burbuja cuando el medio que lo rodea es hostil. Basta leer las noticias de criminalidad, desempleo, etc. Cada quien ve como sobrevive y tiene suficiente con sus problemas. Bueno o malo, no lo pienso juzgar, porque creo que es comprensible. Las historias de la maga no solo hablan de insensibilidad sino también de miedo y ese es otro factor que no hay que olvidar... hace tiempo que en Venezuela la gente no espera cosas buenas sino malas de la gente. Desde que te pesen mal la carne en el mercado a que te roben la tapa del tanque de gasolina del carro en la bomba, te den mal un vuelto, etc.

Yo también quiero un país con derechos respetados en donde como consecuencia tengamos unos deberes que cumplir con gusto y viceversa. Pero no se puede seguir imponiendo ley y orden sin consultar, sin sentarse a hablar todos los afectados. En este caso serían los buhoneros, los comerciantes, las asociaciones de vecinos, las alcaldías... Un acuerdo y reglas establecidas entre las partes generalmente son respetadas por éstas porque ha habido un entendimiento de necesidades mutuas.

Creo que todos estamos un poco hartos de que se nos trate como ganado. No es nada más el 30% de la población la que que ha sido maltratada. Creo que todo sector poblacional en Venezuela ha sido víctima de alguna forma maltrato alguna vez. Cuántas leyes no han sido aprobadas durante este gobierno por mayoría simple de la Asamblea Nacional sin llegarse a un consenso, solo con una sentada de cortesía a oír los cuestionamientos de la oposición y darlas por vistas... Eso es maltrato y falta de respeto al derecho de un sector representado minoritariamente en la AN.

Ese 30% sí tiene derechos, pero quizás piensa que no los tiene o que no los puede reclamar, tales como el derecho al trabajo y la seguridad social. Pero no es solo el 30% de la fuerza de la economía informal la que está sin trabajo. También hay profesionales que están desempleados, técnicos y obreros, hay empresas aparentemente productivas que están siendo expropiadas y las cuáles en este merengue de noticias sesgadas de medios de ambos bandos no sabemos si realmente están o no productivas, lo mismo haciendas, hatos, etc... Me pregunto si efectivamente toda esa gente a la que se le están entregando empresas en cooperativa y cartas agrarias contarán con asesoramiento y apoyo técnico para sacar adelante sus metas de productividad...

De verdad que espero que las buenas intenciones no se traduzcan en un gran fiasco por improvisación, falta de organización y exceso de dinero.

Y así con todo que estamos sumidos en un gran desorden donde las reglas son letra muerta.

Creo que es la misma gente afectada en cada sector la que se tiene que organizar y reclamar sus derechos. Los buhoneros los suyos, los comerciantes y vecinos los de ellos, etc. Sentarse en una mesa y discutir que quieren y llegar a un acuerdo.

Ese es el punto de partida que yo propondría, porque no sé qué necesita o deja de necesitar un buhonero para poder tener su pequeño negocio. Para que lo lleve a cabo con seguridad, para que tenga protección policial y para que no afecte de forma absoluta a comerciantes, vecinos y transeúntes y se mantengan ciertos niveles de limpieza de la ciudad.

RomRod dijo...

he estado leyendo, pero medio apurado porque estoy en la oficina. Aqui algunos pensamientos viendo las cosas a vuelo de pájaro.
- creo como Kira que la Maga se refería a la insensibilidad que se ve en el casco central de Caracas. Se ven cosas aún más terribles que las que ella cuenta.
- los buhoneros son informales solamente para el estado que no haya una manera de que lleven contabilidad para cobrarles impuestos. De resto es una actividad bastante formal y seria. Y se trabaja de sol a sol. No son marginales ni mucho menos y el no pertenecer a instituciones como el IVSS ellos lo ven como ventaja ya que el IVSS es caro y malo. La seguridad social se la arman ellos mismos al igual que todo el mundo en este país. Ahorrando y criando muchachos que te puedan mantener cuando envejezcas.
- los buhoneros si están organizados. Por todos lados hay organizaciones de trabajadores informales reclamando sus derechos.
- el despelote del centro de la ciudad (y de todas las ciudades en general), lo ocasiona la casi inexistente autoridad municipal. Nadie limpia, nadie promueve la limpieza, nadie educa, nadie promueve la seguridad. En el centro casi ni policias hay, a menos que te acerques a algún edificio público.
- que los buhoneros pudieran organizarse mejor, si si pueden. Pero a punta de represión ni de broma.
- que los buhoneros son ellos y nosotros nosotros. No estoy muy de acuerdo, nunca he visto ni sentido tanta diferencia. A lo mejor es que me siento medio buhonero con tanta crisis económica. Yo al menos me he sentado a conversar con dirigentes de la llamada "economía informal". De ahi fué que me enteré que la mayoría gana más que yo, aunque sin seguridad social ni mucho menos planificación financiera familiar. Pero es gente común y corriente como todos nosotros.

IP dijo...

El tema es complejo y a mí me interesa.
Trataré de resumir esquemáticamente, lo que llevamos de la discusión:

- La necesidad de regulación
Estoy de acuerdo, Marta Beatriz, en que se necesita establecer regulaciones y cumplirlas. Pero, las leyes u ordenanzas, impuestas por la autoridad, no van a resolver el problema.
El matraqueo policial al cual apunta Luigino, no es el obstáculo principal. Ese es simplemente el punto de intersección entre dos problemas distintos: la ineficiencia policial y la debilidad estructural de la economía formal.

- Integración al debate político
Sí, yo también estoy de acuerdo en que los buhoneros deben ser participantes en el discusión y la formulación de políticas públicas que los afectan (lo mismo para cualquier otro sector social; en este caso el foco son los buhoneros porque ellos son mayoría en el espacio social del centro de la ciudad, cuya problemática es el origen de esta nota).
Opto por la vía ardua pero efectiva de la construcción de consenso, no por la vía ineficiente y violenta de la acción policial.

- La organización de los buhoneros
Sí, RomRod. Estoy conciente de que los buhoneros están más organizados de lo que puede parecer a simple vista.
Pero, tengo la impresión de que esas organizaciones funcionan como auto-defensa, no como mecanismo de intermediación entre ellos y otros grupos sociales.

- La insensibilidad a los problemas sociales como problema moral
En este aspecto, nunca ganaré puntos para aumentar mi popularidad. No me convencen las lecturas morales sobre los problemas sociales.
Conozco el miedo, la tristeza, la soledad. También conozco la solidaridad y la simpatía. No me sirve señalar el pecado original en la naturaleza humana.
Sufro de pragmatismo.

- La exclusión de los buhoneros
Sí estoy convencida de que son excluidos, marginales o marginados, aunque haya a quien le de urticaria el término. Existe una sociedad que funciona (o intenta funcionar) de acuerdo a unas normas de convivencia (leyes y costumbres) que no se aplican en la vida cotidiana de ellos.

Yo me veo muy diferente. Mi hijo no juega entre las cajas de la mercancía que sus padres venden. Quizás porque la mercancía que sus padres venden es conocimiento e información. En todo caso, juega en jardines bien podados o en la sala de un apartamento oyendo a su Tchaikovsky.

Yo nunca me he hecho un pedicure en una acera de la avenida Baralt y tampoco he almorzado sentada en una de esas aceras.
Trabajé durante tres años en esa zona. Comía sentada en una mesa. Ni entonces (ni ahora) mi ingreso era/es elevado. Simplemente, en la sociedad a la cual yo pertenezco, la gente come en mesas y los niños juegan en parques.

Quizás eso no sea importante. Pero, yo creo que toda la gente debería tener acceso a ese tipo de privilegios.

- La ventaja económica de los informales
Leyenda dorada. Mito.
En general, los buhoneros ganan 50% menos que trabajadores con el mismo nivel educativo en el sector formal. Un estudio muy completo realizado en el año 2000 indica que 37% de los buhoneros tiene ingresos de subsistencia, sólo 9% de los trabajadores/empresarios en el sector informal gana más de lo que ganaría alguien con sus calificaciones educativas y su número de horas de trabajo en el sector formal).
(URL de referencia: http://136.142.158.105/Lasa2001/OrlandoMariaBeatriz.pdf )

- La implicaciones electorales
Sí, Kira. Son cinco millones de adultos que viven y trabajan en Venezuela. Esa gente tiene derecho al voto. No sé si lo ejercen.
En todo caso, no veo que haya en el debate político muchas propuestas que apunten a sus intereses económicos y sociales.
A lo más que llegan los políticos es precisamente a ofrecerles que no se meterán con ellos, que los van a ignorar.
Creo que a mí no me persuadiría para votar un candidato que me dijera que durante su gestión me las arregle como pueda, que ellos no van a hacer nada que tenga que ver con mis intereses, ni para bien ni para mal.
Quizás esta sea una de las claves de la abstención.

Cinco millones de votos. ¿Quién los gana?

RomRod dijo...

Iria, a los buhoneros organizados los conocí en una charla sobre economía y globalización auspiciada por dos partidos políticos. Y aunque me identifico con mucho de lo que dices, a veces creo que los marginados somos nosotros ya que la sociedad donde vivimos es esa. La que no oye a Tchaikovsky sino reggetón. Por cierto que ahora lo de moda es el cooperativismo, donde tampoco los socios gozan de los beneficios de las leyes laborales por no ser empleados sino patronos todos. Pero al margen de eso ¿cómo atraer a esa gigantesca masa humana que está en las calles vendiendo de todo hacia el sector formal? ¿cómo si la política de crecimiento inmediato es hacia el cooperativismo, cosa que no veo tan mala pero a todas luces insuficiente por el lado de la pobre capitalización?

IP dijo...

Sí, RomRod. Estamos en minoría y nos sentimos incómodos, pero tenemos acceso a bienes y servicios que todo el mundo quiere tener.

Lo del cooperativismo da para otra nota. Algo conozco del tema. Fui cooperativista.
Creo en el cooperativismo como una modalidad de empresa, sin excluir otras modalidades como las empresas por acciones y las empresas estrictamente privadas o personales. Todas tienen ventajas y desventajas.

Pero las "cooperativas" chavistas me parece que destacan por sus desventajas. Me huelen a feudalismo.

Volviendo al tema de los buhoneros, lo que me interesa es precisamente buscar alternativas de respuesta a esa pregunta que tú formulas: ¿cómo incluir a los buhoneros en la economía informal? ¿cómo hacer que su contribución genere riqueza para el país? ¿cómo hacer que ellos puedan tener acceso a los servicios que se supone el Estado administra para todos los ciudadanos?

la maga dijo...

Ay, hola, de casualidad pasé por aquí y vi -sorprendidísima, con esos ojos saltones que se me saltan más con la sorpresa- la discusión a partir de mi texto...gracias, en primer lugar por leerme, y a Iria por citarme...
sí, en mi texto me refería a la falta de humanidad de la gente común y silvestre, pero en la gente incluyo a un país...incluyo a un gobierno e incluyo también a la oposición (¿dónde está?) de ese gobierno. y por supuesto, me incluyo, hablando de timidez y mariqueras cuando hay tanto país por hablar.
un beso, los quiere...

Kira dijo...

Pues claro, Maga, que cuando decimos la gente, nos referimos a todos incluyéndonos. :)

Yo no tengo nada en contra del pragmatismo, pero honestamente creo que no se puede dejar fuera el factor humano porque la gente es gente. Tanto la que gobierna como la que es gobernada. Pragmáticos han sido los liberalismos y las revoluciones socialistas y mira cuánto sufrimiento. Por otro lado considerar el factor humano lleva a respetar a la gente y establecer empatía con ella y este es el primer paso de la inclusión. No es cuestión de ganar o perder puntos ni de juicios morales, esto me parece de sentido somún.

Más que en buscarle soluciones a la gente, creo en darle herramientas para que genere y proponga sus propias soluciones y participe activamente en hacerlas posibles. Si no, se puede caer en paternalismo y condescendencia. Sé que existen buhoneros organizados y vecinos y comerciantes también organizados, pero ¿se han sentado a discutir sus problemas? No lo sé... ¿Tendría que ser una decisión de estado formalizar la situación de los buhoneros sin hacer consulta?... ¿Quiere el buhonero dejar de serlo?...¿o quiere seguir siéndolo con mejores condiciones, y de ser cierto esto, cuáles? No sé las respuestas.

Tampoco sé si los buhoneros votan o no, supongo que habrán unos que sí y otros que no, como en todas partes. Me atrevo a inferir que son una fuerza electoral porque se ha evitado tocarlos de la única forma que saben hacer los gobiernos que es con la autoridad.

Yo tengo problemas con el pragmatismo porque me cansé de ver trabajadores de ong's en Uganda que llegaban con sus soluciones pragmáticas a problemas que no lo son, ignorando las necesidades verdaderas de la gente y tratándolas con condescendencia.

Me he calado la de europeos con unos pocos años de experiencia laboral y aunque cuento con 20 años de experiencia a cuestas, por ser de un país del tercer mundo, eso me pone una etiqueta y a priori hace que ellos sepan más que yo...

Lo que es correcto o mejor para uno no lo es necesariamente para el otro.

Creo que hallar el término medio para la armonía de la convivencia no es descabellado. Y el punto de partida es considerar las necesidades y realidades de los demás. ¿Pero sabemos nosotros cuáles son?

Los transeúntes necesitan sus aceras, los comerciantes su frente, los buhoneros las aceras y el frente de los comerciantes. El caos de la presencia de los buhoneros genera basura y facilita la delincuencia, pero no se les puede negar el derecho al trabajo...
¿Qué está dispuesto a ceder cada uno para convivir, gozando cada uno de sus derechos, sin afectar el del otro?

IP dijo...

Maga, gracias a ti por abrirnos los ojos a lo que la mayoría no ve.

Sí, la gente es gente, con emociones, con virtudes, con fallas morales.

Eso es universal; aunque las costumbres puedan ser locales.

No se puede cambiar la naturaleza humana. Es difícil cambiar la cultura.

En cambio cambiar políticas económicas y políticas sociales es relativamente fácil.
Ahí está el pragmatismo. Trabajar en donde se pueden lograr cambios.

Imponer políticas fuera de contexto no es pragmático. Es ineficiente y anti-democrático.

Kira dijo...

Entonces creo que estamos básicamente de acuerdo en ello. Sin embargo, realmente me es difícil proponer una solución práctica a la situación de los buhoneros justamente porque mis respuestas estarían basadas en juicios de valor que no son precisos. Esto solo aplica para mí. Digo esto porque estando en Caracas pequé de lo que criticaba. Fui al barrio Julián Blanco de Petare con mi cuñado que anda de investigación sobre el impacto a nivel humano de los programas de consolidación de barrios para la Universidad de Dormunt en Alemania, entré con todos mis prejuicios en bandera y luego de pasar la tarde reunida con algunos dirigentes y ciudadanos del barrio en el taller al que asistimos salí con todos esos prejuicios en el piso y vapuleados muy merecidamente.
Eso de que dicen que uno cuando viaja se lleva todo el bagaje es verdad. Aunque en Africa y aquí he aprendido a aceptar a las culturas y respetarlas y he llegado a realmente no soportar a los hippies tipo "ong" por condescendientes y paternalistas, llegué a Caracas y me puse mi "traje" del Este opositor sin más luego de oír la retahíla de los cuentos de la gente.

Digo esto a manera de explicación porque aprecio el intento de ofrecer soluciones prácticas pero a veces siento que nos falta información de primera mano y un roce con la experiencia de contacto.

Aprendo mucho con los post y comentarios de este blog porque cada quien habla desde su experiencia y conocimiento y ese aporte es fundamental para las discusiones. No sabía por ejemplo que Iria había sido cooperativista o que Romrod había participado en actividades con líderes del sector informal. Ciertamente no manejo tantas cifras y el link de venescopio es bien útil en ese sentido. Propongo que quizás en futuros posts agreguemos algunas de esas cifras como puntos de partida para poder discutir o proponer soluciones más concretas.